lunes, 3 de noviembre de 2014

Cuando comenzaron su existencia las tarjetas de crédito?

Las tarjetas de crédito comenzaron su existencia a principios del siglo XX, cuando la Western Union en 1914 emitió la primera tarjeta para clientes destacados. Cronológicamente, a mediados del mismo siglo, en 1950 hace su aparición Diners Club. Ahí comienza a acelerarse la producción de tarjetas cuando el primer banco hace su aparición con la tarjeta Bankamericard en 1958 en California. Ya más cerca se transformó en la actual Visa Card, apareciendo luego la Master Charge, hasta llegar a nuestros días en que una cantidad inmensa de Bancos emiten estas tarjetas a sus clientes, con facturaciones de trillones de dólares anuales.

Las tiendas por departamento como las gasolineras comenzaron también a emitir sus propias tarjetas, además de aceptar las tarjetas de uso general.

Actualmente existe una porción muy pequeña de personas que no utilizan tarjetas de crédito. Las tarjetas de crédito cambiaron el modo en que las personas financian sus operaciones financieras, pudiendo adelantar compras y cubrir necesidades, ya que cuentan con un crédito aprobado que pueden utilizar en cualquier momento, sin estar especificado el destino de esos fondos. También pueden obtener dinero en efectivo al instante, ante una emergencia.

El uso se ha ido extendiendo tanto, que no todas las personas que obtienen una tarjeta de crédito, conocen los mecanismos y la mejor manera de manejar sus gastos. El mal uso de las tarjetas es la principal causa de endeudamiento fuera de control que podemos observar en nuestros días.

La tarjeta de crédito es tan fácil de usar, que en manos de personas que no controlan sus gastos, se transforma en un problema muy grande. Es muy atrayente el hecho de no necesitar transportar dinero en efectivo, más que para gastos minúsculos. La disponibilidad de contar con “dinero plástico” en forma inmediata es tan práctico como peligroso cuando no se maneja de manera adecuada.

Por otra parte la tarjeta además de ser un medio de pago es un crédito en sí misma, ya que al finalizar un período, solo es obligatorio efectuar un pago mínimo, pasando el saldo de la deuda para el siguiente período de facturación de un mes. Por ese saldo se agregarán intereses por lo que la costumbre de no hacer buenas cancelaciones de la deuda trae aparejado un crecimiento exponencial de la deuda.

Cada usuario de tarjeta, cuenta con un límite de compras, retiro de fondos y de financiación otorgada por la institución. Sobrepasar ese límite genera el rechazo de las operaciones o bien cargos por extralimitarse.

Mas informacion visite: http://espanol.consolidatedcredit.org/consejeria-credito/

miércoles, 29 de octubre de 2014

Las deudas en los jóvenes

¿Debo darles una tarjeta de crédito a mis hijos? 

 Los padres siempre procuran la independencia de sus hijos. Ellos deben ir madurando para discernir entre lo bueno y lo malo, y así tomar decisiones acertadas. Pero ante la solicitud de us hijo o hija: “¿Me das una extensión de tu tarjeta de crédito como regalo de cumpleaños?”, el impulso de uno puede ser decirle un ¡no! rotundo. No solo porque estaría en juego el crédito de los padres al ser los titulares o garantes, sino porque además, puede no estar bien claro para los padres cuando sus hijos están realmente preparados para afrontar esa responsabilidad.

En nuestra página web espanol.consolidatedcredit.org expertos crediticios publican notas relacionadas a las tarjetas de crédito y otros temas financieros. Hay un folleto virtual llamado “Tarjetas de crédito: Lo que usted necesita saber” que explica como los prestamistas toman las decisiones de a quién otorgarle crédito y definir su límite usando el método de “Las Tres C”:

Carácter - Se evalúa la historia crediticia del solicitante, su honestidad y confianza. Los bancos se basan en los registros financieros del solicitante para determinar su carácter. Quizás tu hija o hijo no haya utilizado crédito aún, sin embargo este punto se refiere a las veces en que acordamos reunir dinero para algunas compras, o bien ellos han pedido dinero prestado.

Capital - Los prestamistas preguntan por los bienes que posee el cliente para avalar la deuda. Mi pequeña no tiene propiedades que garanticen su crédito, pero sí posee algunos bienes que podrían servir de garantía. Hicimos una lista de lo que podría vender en caso extremo y acordamos que podíamos utilizarlos para asegurar el crédito. Al principio se mostró reacia a aceptarlo, pero hay cosas que no son gratis y cada derecho conlleva una responsabilidad.

Capacidad - En este caso, se evalúan los ingresos, el nivel de gastos y deudas pendientes. Así hay que calcular el dinero que se le asigna periódicamente a nuestros hija, más lo que recibe en su cumpleaños y otras fechas especiales como navidad o fin de año. Le dedujimos los egresos diarios y eventuales. Y tal como se indica en el artículo mencionado, decidimos que el límite que debería tener en la tarjeta sería no más del 15% de su “ingreso” anual.

Así que luego de escenificar el dialogo entre una promotora de banco y su cliente potencial, ¿saben qué sucedió? Mi hija obtuvo su tarjeta de crédito. Y yo, una alerta diaria en mi celular para, antes de ir a dormir, chequear sus gastos con la tarjeta. No creo que esto lo hagan los prestamistas, pero en este caso mi rol es el de madre, ¿verdad?

jueves, 7 de agosto de 2014

Cargos de las tarjetas de crédito a nivel nacional

Visa y MasterCard incrementaron sus tarifas de procesamiento de tarjetas de crédito tras la aplicación de la Enmienda Durbin a la Ley Dodd-Frank, según el informe. Esta ley federal puso un límite a las tarifas por procesamiento de transacciones con tarjetas de débito de tan sólo 22 centavos por compra, bajando el límite anterior, basado en el precio de compra, de 44 centavos. En un principio, sin embargo, se pensaba fijar en solo 12 centavos de dólar por cada compra.

Muchas de las mayores instituciones financieras del país también encontraron la manera solventar el daño monetario que implicaba las mayores tarifas de procesamiento de tarjetas de débito con la introducción de nuevas tarifas para servicios bancarios populares o aumentando las que ya existían.